Uñas encarnadas: prevención y tratamiento
24/06/2026

Uñas encarnadas: prevención y tratamiento

Las uñas encarnadas son una de las consultas más frecuentes en podología. Aunque en un primer momento pueden parecer una molestia leve, si no se tratan adecuadamente pueden provocar dolor intenso, inflamación e incluso infecciones que dificultan actividades tan cotidianas como caminar o practicar deporte.

En la mayoría de los casos, una uña encarnada puede prevenirse con unos buenos hábitos de cuidado de los pies y un corte adecuado de las uñas. Sin embargo, cuando el problema aparece de forma recurrente o existe infección, es importante acudir al podólogo para recibir el tratamiento más adecuado y evitar complicaciones.

Qué son las uñas encarnadas y por qué se producen

Una uña encarnada, también conocida como onicocriptosis, se produce cuando uno de los bordes de la uña se introduce en la piel que la rodea. Como consecuencia, la zona se inflama, aparece enrojecimiento y puede desarrollarse dolor al caminar o al ejercer presión sobre el dedo.

Aunque pueden afectar a cualquier dedo del pie, lo más habitual es que aparezcan en el dedo gordo.

Las causas son diversas y, en muchas ocasiones, intervienen varios factores al mismo tiempo. Uno de los más frecuentes es cortar las uñas de forma incorrecta, especialmente cuando se redondean demasiado los bordes. Esto favorece que, al crecer, la uña se introduzca en la piel.

El uso de un calzado demasiado estrecho o con poco espacio para los dedos también aumenta el riesgo, ya que ejerce una presión constante sobre la uña. Del mismo modo, algunas actividades deportivas que implican impactos repetidos, como correr o practicar fútbol, pueden favorecer su aparición.

Otros factores que pueden influir son la forma natural de la uña, determinadas alteraciones en la pisada, traumatismos, un exceso de sudoración o enfermedades que afectan a la salud de las uñas.

Los primeros síntomas suelen ser dolor localizado, inflamación, sensibilidad al tacto y enrojecimiento. Si el problema evoluciona sin tratamiento, puede aparecer una infección con secreción, aumento de la inflamación e incluso tejido de granulación alrededor de la uña.

Prevención: hábitos y cuidados diarios para evitar uñas encarnadas

La prevención es la mejor herramienta para evitar la aparición de uñas encarnadas y reducir el riesgo de recaídas.

Uno de los aspectos más importantes es aprender a cortar correctamente las uñas. Lo recomendable es hacerlo en línea recta, sin redondear excesivamente las esquinas y evitando dejarlas demasiado cortas. De esta forma, la uña crece siguiendo su trayectoria natural y disminuye la posibilidad de que se introduzca en la piel.

Elegir un calzado adecuado también es fundamental. Los zapatos deben ofrecer suficiente espacio para los dedos y evitar la presión excesiva sobre las uñas. En personas que practican deporte con frecuencia, utilizar un calzado específico para cada actividad ayuda a disminuir los microtraumatismos repetitivos.

Mantener una buena higiene de los pies, secarlos cuidadosamente tras la ducha y utilizar calcetines transpirables también contribuye a conservar la piel y las uñas en buen estado.

En personas con uñas especialmente curvadas o con antecedentes de uñas encarnadas recurrentes, las revisiones periódicas con el podólogo permiten detectar pequeñas alteraciones antes de que se conviertan en un problema mayor.

Además, es importante no intentar solucionar una uña encarnada en casa utilizando objetos punzantes o levantando la uña de forma forzada, ya que estas prácticas pueden empeorar la lesión y favorecer la aparición de infecciones.

Tratamiento y cuándo acudir al podólogo

El tratamiento dependerá del grado de afectación y del tiempo de evolución.

En las fases iniciales, cuando únicamente existe una ligera molestia, el podólogo puede realizar un tratamiento conservador para aliviar la presión de la uña, reducir la inflamación y corregir su crecimiento. Cuanto antes se intervenga, más sencillo suele ser resolver el problema.

Cuando existe infección, inflamación importante o dolor intenso, será necesario un tratamiento específico para controlar la lesión y evitar que continúe avanzando. En algunos casos también puede ser necesario complementar el tratamiento con las indicaciones médicas correspondientes.

Si las uñas encarnadas aparecen de forma repetida o la forma de la uña favorece que el problema vuelva a producirse, el podólogo puede valorar la realización de una pequeña cirugía ungueal. Se trata de un procedimiento sencillo, realizado con anestesia local, que elimina únicamente la parte de la uña responsable del problema y reduce significativamente el riesgo de recidiva.

Muchas personas retrasan la visita al especialista pensando que el problema desaparecerá por sí solo. Sin embargo, acudir al podólogo desde los primeros síntomas permite aliviar el dolor de forma rápida y evitar complicaciones posteriores.

Es recomendable solicitar una valoración profesional cuando aparece dolor persistente, inflamación, enrojecimiento, secreción, dificultad para caminar o cuando las uñas encarnadas se repiten con frecuencia. También es especialmente importante en personas con diabetes, problemas circulatorios o enfermedades que afectan a la cicatrización, ya que una pequeña lesión puede evolucionar con mayor facilidad hacia complicaciones.

En el Centro Médico Dra. Raquel Santana contamos con un servicio de podología especializado, que a través de una valoración personalizada, indentificarán la causa del problema y aplicamos el tratamiento más adecuado para aliviar el dolor, favorecer una correcta recuperación y prevenir futuras recaídas, ayudando a mantener la salud y el bienestar de tus pies.

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